lunes, 1 de septiembre de 2014

viernes, 29 de agosto de 2014

Entrevistamos a Rosa Torres Pardo: ´uno debería tocar como si improvisara´


¿Cuál es la primera experiencia que recuerda con la música?
Mi madre había estudiado danza y bailaba en el salón de casa música de Falla, Albéniz y Granados para mi hermana y para mi desde que éramos pequeñas. Aquello me hizo sentir la música y la danza como una experiencia y como algo natural y necesario. Recuerdo hoy nítidamente aquellas danzas que tanto han significado para mi a lo largo de mi vida. Recuerdo bien mi primer concierto público con 16 años, fue importante para mi saber que la experiencia me gustaba.

¿Qué personalidad musical cree que le influyó más en su carrera?
Mis primeros profesores, Pedro Espinosa y Gloria Olaya fueron fundamentales, sentaron la base de lo que soy hoy, sumado al aprendizaje con Joaquín Soriano o con Maria Curcio en Londres o con mis modelos pianísticos como Gilels, Arrau, Pires.

¿Cuál era el estilo o el compositor que más le gustaba estudiar de joven?
De joven me gustaba mucho la música rusa, Stravinsky, Prokovieff, también Bartok por sentirla más cerca de mi época, pero Brahms o Schumann me entusiasmaban como tantos otros. El repertorio pianístico está repleto de obras y compositores geniales que hubiera querido abordar y por falta de tiempo quedaron en el estante esperando su turno.

¿En qué repertorio se siente más a gusto en la actualidad?
Como se puede observar por mi carrera, he dedicado mucho tiempo al repertorio español lo que no quiere decir que sea mi preferido. En realidad uno se siente a gusto con aquello que domina por haberlo trabajado a fondo, porque lo entiende y lo hace suyo. Ese dominio es el que nos da alas y nos permite disfrutar en el escenario. A veces me ocurre con música española y otras veces con cualquier romántico,,o contemporáneo. Me siento incapaz de elegir uno solo.

Cuéntenos, por favor, alguna experiencia o anécdota que le venga a la memoria que tenga que ver con el piano (en algún curso, o concierto...)
Anécdotas hay tantas, puedo mencionar diferentes audiencias, haber tocado en auditorios de 18.000 personas como en Hollywood Bowl e ir después a Ereván en Armenia, tocar con una orquesta de 100 músicos en un gigantesco auditorio apenas sin público y después ir a Pekín a encontrarme con una sala abarrotada con un público comiendo palomitas ( o vete tu a saber qué ) que entraba y salía de la sala cuando le daba la gana.

jueves, 28 de agosto de 2014

Recursos: sonorización de cuentos

Internet nos ofrece este interesante recurso para ambientar con todo tipo de sonidos/ruidos cualquier cuento o historia musical.

Aquí os dejo un enlace de un banco de efectos de sonidos variados en mp3 gratuitos.

La canción del gigante Moby Estar que no movió estrellas

Esta es fábula muy real. 
Tan real es el cuento 
que todo lo que aparecerá
no les sonará a invento. 

Tanto como el que Moby Estar
les contaba a sus cercanos, 
sus conocidos, sus paisanos, 
a los que trataba con descaro!

Porque nuestro gigante era malo, 
malo, como el culo de un marrano,
era avaro y ambicioso, 
tanto como la posadera de un oso.

Cantaba fatal, rediez! 
Le cantaban hasta los pies... 
Pues muy sucio había que ser 
si como gigante quería proceder.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Asesinato por... ruido!!

Hoy me he levantado conociendo la luctosa noticia acaecida recientemente en un pueblo de Castellón sobre el asesinato de un hombre a manos de otro supuestamente "porque le molestaban los ladridos del perro".

Causa estupor además de consternación. Da que reflexionar hasta qué punto quizá una suma de factores como una riña, el calor histórico registrado ayer, que sucediera a la hora tradicional de "la siesta", una costumbre hispánica de dormir después de comer, más sonidos pudieran desembocar en esta tragedia!

Nadie tiene el derecho de hacer nada semejante. Pido a los que me lean serenidad, inteligencia y autocontrol a la hora de actuar si perciben molestias por ruidos y prudencia a los que los emitan por encima de los niveles legales. En este caso, los animales, que no son seres racionales, fueron los inocentes emisores, aunque aquí fue el humano el que demostró estar por debajo en la escala racional!

Sólo he querido reflejar una circunstancia que me ha llamado mucho la atención, que el hecho desembocante supuestamente fuese, según los medios que he consultado, exceso de sonido!

Ojalá nunca se repitan unos hechos similares!